Firma y fecha:  R[L] 16[2]6
Tabla 90 x 122 cm.














- Las obras tempranas de los grandes artistas, obviando su calidad que no suele ser mucha, resultan esenciales para tomar medidas a su grandeza. Este cuadro nos da un puñado de datos. Voy a exponer dos muy significativos.

- Antiguamente el método de ejecución normal de una composición, sobre todo si es compleja como esta, consistía en ir trabajando los planos de atrás hacia delante. Es decir, los objetos del primer plano se dejaban para el final. Esto permite un mejor control de los volúmenes, la luz y el color, para que quede todo bien integrado. Aquí, en este cuadro, se pone de manifiesto la velocidad con que rembrandt evolucionaba. Sólo hay que observar la diferencia de calidad en el resultado de tres piezas metálicas: la coraza del personaje de la derecha, el escudo central  y el del primer plano. Un salto cualitativo en el oficio enorme, durante el lapso de la pintura de un cuadro.

- EL segunda observación tiene que ver con la fijación tan radical que puede tener en la psique lo acontecido temprano en nuestra formación, condicionado nuestra estructura mental de por vida.
  Esta obra podría haber sido perfectamente olvidable por el Rembrandt adulto, pero es evidente que el militar de la izquierda inspiró el aspecto tan decisivo de Ruytenburch en La Ronda de Noche: el traje amarillo con brocado, la faja de seda y la pluma blancas, las rodillas envueltas por ricas texturas, el brazo caído portando un bastón-partesana...
  El militar que avanza a la derecha desde el fondo, con un paso como de danza, tiene su correspondencia en el mosquetero vestido de rojo cargando el mosquete de La Ronda. Son dos figuras enormemente dinámicas y efectivas.  Es impresionante pensar que una figurita menor esté detras de una de las más maravillosas figuras de la historia del Arte.

- Se supone que el joven despeinado a contraluz enmarcado por la curva y junto al personaje central es Rembrandt. Si es así, y es muy probable, resulta evidente que se sentía muy orgulloso por lo conseguido.











Firma y fecha:  Rembrandt f. 1658 (apócrifas)
Lienzo 75 x 60,5 cm.













-Se niega la autoría de Rembrandt

- En realidad el cuadro lo comenzó y trabajó Rembrandt hasta el punto de darle la fuerza que aún presenta. Por alguna razón dejó a un discípulo con pocos recursos la ejecución casi total de las capas definitivas, quien no supo potenciar y  continuar el trabajo apuntado por el maestro. Entre otros ejemplos se cita la manga de la camisa como demostración de torpeza de quien pintó la obra, pero no se ve que las pinceladas clave las aplicó Rembrandt y son las capas subsiguientes, las encargadas de darles forma, quienes estropean todo. Aún así sorprenden partes como la zona nariz-boca, perfectas (Rembrandt), junto a una mejilla tan poco hecha.

-  La relación de la figura con el formato del lienzo no es la adecuada, queda mezquino con respecto a la cabeza. El lienzo está reaprovechado de otra pintura de figura que no es de Rembrandt. Es posible que el hecho de delegar en el ayudante cuando la obra estaba tan avanzada fuera debido a un problema con los bordes que hubo que recortar.

- A  pesar de estar totalmente relegado por la crítica ( la crítica es el ejercicio del criterio: realmente se citan unos a otros) creo que mantiene de Rembrandt lo suficiente como para presentarlo aquí.











Firma y fecha:   RHL  / 1631
Lienzo sobre tabla   99,9 x 72,6 cm
























 Lienzo 96 x 81 cm. 
 Firma y fecha:  Rembrandt f. 1661












- Es curioso que hayan coincidido en el Louvre estas dos imágenes de Titus.






- Su padre en lo que para nosotros es un aspecto enfermizo veía dulzura (Titus como franciscano).

-En este momento Rembrandt estaba totalmente arruinado y con enormes deudas por la mala gestión de sus bienes y la profunda crisis económica que atravesaban los Países bajos.
En diciembre del año anterior Hendrickje, Titus y él mismo formalizaron un contrato ante notario como sociedad en el que su hijo y su criada se convertían de hecho en amos de su persona y sus bienes (entre sus obligaciones se incluía suministrarle alimentos). Adquirían incluso la propiedad de su futura obra hasta 6 años después de su muerte. Con esto lo protegían de los acreedores y le evitaban la absoluta miseria.

- Da que pensar que en esas circunstancias surgiese la necesidad de pintar un S. Mateo con el ángel-Titus como fuente de inspiración.










Firma y fecha:  Rem.. f 1660 (por otra mano)
Lienzo 110,9 x 90,6 cm.



















Firma y fecha: Rembrandt f. 1633
Tabla  70 x 53 cm.



















Firma y fecha: __ (c. 1660)
Lienzo 72 x 56 cm.


















Firma y fecha:  Rembrandt. f. 1640
Tabla  40,6 x 34 cm.













- No está decidida la autoría total o parcial de Rembrandt. Pienso que es íntegramente autógrafo.

- Hay algunas formas resueltas con dificultad y en zonas decisivas. La sensación es que siguió literalmente un suelto dibujo a pluma, satisfactorio en papel pero de difícil traslación a pintura.

- Rembrandt por supuesto que tuvo puntualmente momentos de soberbio virtuosismo pero, en general, evitó cuanto pudo las formas excesivamente complejas, hasta el punto que, en la madurez, el esquema de sus figuras tiene la simpleza del monigote, con escorzos eficaces por el vigor y la potencia pero mal estructurados.











Firma y fecha: Rembrandt f. 1655
Tabla  95.5 x 68.8 cm